«No hay que leer. Hay que escribir.
Escribir es pensar, escribir es ordenar. Escribir es encontrar el sentido de tu vida. Se puede leer pero no hay que leer. El problema no es que la gente no lea, el problema es que la gente no escribe. Es una estupidez, y algo peor, una cursilería, desplazar el debate a la pantalla o si los niños han de ensuciarse las manos escribiendo.
Tienes que escribir para darte cuenta de lo que has vivido, para tener una información más ajustada de lo que te importa y de lo que quieres. Tienes que escribir porque es tu manera de jerarquizar, de entender lo que te está pasando. Tienes que escribir porque somos seres verbales y nuestra realción con el mundo es darle un nombre a cada cosa. Escribir es decidir el nombre que le das a lo que te afecta, y la distancia a la que te sitúas de cada acontecimiento.
Pon a tu hijo a escribir cada día y sabrás quién es, y podrás detectar su humor,su angustia, y llegar antes que él a sus abismos. Pon a tu hijo a escribir cada día y mejorará en todos los aspectos de su vida.»
(Salvador Sostres)