«El mejor inversor de la historia acaba de decir que hay algo que vale más que todo lo que aparece en su balance, no es dinero.
Warren Buffett, a sus 96 años, dejó la presidencia de Berkshire Hathaway tras casi seis décadas. Repartió el poder en dos: Greg Abel dirige la empresa, y su hijo Howard queda como guardián de su cultura y sus valores.
Y dejó una frase que vale la pena leer despacio: la cultura y los valores de la compañía «valen más que cualquier cosa en nuestro balance».
El hombre que dedicó su vida a medir el valor de las cosas dice que su activo más importante no está en los números sino en la confianza que la empresa representa.
Por eso hizo algo poco común y separó dos roles que casi todos confunden. Uno opera el negocio y el otro cuida lo que el negocio significa. Para Buffett, dirigir y custodiar la reputación no son la misma tarea.
Lo he visto en muchas organizaciones: se obsesionan con quién lleva las operaciones y descuidan quién protege aquello por lo que la gente confía en ellas.
Porque una empresa puede reemplazar a su director, cambiar de estrategia, entrar a nuevos mercados; pero si pierde la confianza que se tardó décadas en construir, pierde lo único que no se puede comprar de vuelta.
Por eso su última gran decisión no fue financiera. Fue reputacional. Eligió a quién dejarle el cuidado de lo intangible, sabiendo que ahí está el verdadero valor de lo que construyó.
Y esa es la lección para cualquiera que dirija algo: tu balance dice cuánto tienes hoy. Tu reputación decide cuánto vas a poder construir mañana.»
(Nicolás Martínez Alarcón)
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