«El sistema educativo moderno se construyó sobre el supuesto de que la información era un recurso escaso. Hoy, la IA ha dado un paso evolutivo decisivo: ya no solo disponemos de información ilimitada, sino que contamos con asistentes cognitivos capaces de procesarla, combinarla y resumirla. En cuestión de segundos, una máquina puede sintetizar un informe técnico, generar código o redactar un plan de negocio. Esto no anula el valor del conocimiento, pero significa que la información ha dejado de ser el principal elemento diferenciador de un profesional. La escasez se ha desplazado hacia procesos cognitivos superiores:

  • La capacidad para formular las preguntas adecuadas.
  • El criterio humano para interpretar las respuestas obtenidas.
  • La habilidad para comprender el contexto y conectar disciplinas aparentemente dispares.
  • La responsabilidad en la toma de decisiones
  • Y, fundamentalmente, la capacidad de actuar para generar resultados medibles y sostenibles a la vez que éticos y para el bien común.»

(Sebastián Barajas Caseny)

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